
Hoy vengo dispuesto a alterar y entorpecer un poco la tranquila actividad de estos himenópteros que a simple vista nos parecen tan insignificantes, pero son, sin embargo, tan importantes para nuestra supervivencia.
Creo que es una de la especies más antiguas de la creación, con al menos 150 millones de años de existencia.

Según una teoria de Einstein, si desapareciesen, nosotros tardaríamos 3 ó 4 años en seguirlas.
Y parece que lo lograremos si no dejamos de utilizar productos químicos como pesticidas contra las malas hierbas, etc.

La naturaleza es muy sabia y no se puede luchar contra ella.
Aunque a veces estos animalitos nos pueden resultar molestos causándonos alguna que otra inflamación por sus picotazos, hay que perdonarlas pues a parte de ayudarnos a vivir, nos endulzan la vida.

Bajo mi punto de vista existen dos tipos de apicultores, que dudo si se les podrá siquiera llamar así.
Los que se sirven de ellas para cobrar subvenciones y las " tiran " en cualquier lugar, sea monte o camino, transitado o no, sin siquiera señalizarlas, no teniendo en cuenta que pueden molestar a los viandantes que, por supuesto, no van preparados para la ocasión; y los que sitúan las colmenas al lado de su casa para no tener que molestarse mucho a la hora de atenderlas, no respetando la distancia de seguridad y siempre sin pensar en que pueda haber una persona alérgica cerca.

El antiguo "curtin" es el lugar adecuado para practicar la apicultura, ya que éstos asentamientos están colocados en sitios estrátegicos donde no pueden causar daño al hombre.

En el Villar tengo contabilizados 17 cortines, la mayoría abandonados y me pregunto ¿por què no
rehabilitarlos y llevar a ellos todas las abejas?
¿ Será porque cuesta trabajo mantener sus paredes en pie y sus senderos limpios? ¿ O quiza porque no se puede acceder a ellos en coche o tractor?
Luego nos quejamos de los ataques del oso, en un cortín con todas sus " bardas" colocadas y una buena puerta no entra.

La miel del cortín de la foto decía mi abuelo que era de muy buena calidad, debido a que sus
abejas recogían mucha flor de los " acebeirales d'a Vedra" y de los "tilos d'a Tilleira".




Tambien decía que lo utilizaba el tio Francisco de Tomasón, que era compostor, como ungüento.
Desconozco la razón pero él siempre pedía miel del Cortín de Suárez d'a Tilleira.

Esta es la recompensa de aquella dulce mañana.